CEOS realizados y felices.
Algunos fumaban un puro, otros solamente bebían de su vaso del líquido ambarino.
— Entonces... ¿Tú mujer te ha abandonado, Dimitrir?
— Tal cosa no sucederá, solamente tuvimos un disgusto. Por cierto, ¿A ustedes quien los invitó aquí?
— ¿Quién más? Ese fue Doménico, él me llamó a mi, y yo llamé a Alexander. — Dominic respondía sin inmutarse.
— Rafael, tenías que gritar a los cuatro vientos que veníamos aquí a beber una copa, ¿Eh?
— Venir solo era aburrido, además con lo malhumorad