Mundo ficciónIniciar sesiónHace años, un cruel malentendido lo destruyó todo. Manipulada por otros, Valeria creyó que el hombre al que amaba la había traicionado. Al mismo tiempo, él recibió la misma mentira; de que ella le había sido infiel. Sin pedir explicaciones, con el corazón roto y palabras frías, se separaron para siempre. Poco después, sola y embarazada, sus padres la echaron de casa. Sin otra opción, huyó del país para empezar de cero. Años más tarde, convertida en una mujer fuerte e independiente, vive una vida aparentemente tranquila, con sus dos gemelos; Mateo y Sofía. Todo parece ir bien hasta el día en que el nuevo jefe de la empresa aparece. Cuando levanta la mirada y lo ve frente a ella, el mundo se detiene. Es él... Adrian Montenegro. El mismo hombre que dejó atrás. Ahora, poderoso y más intimidante que nunca, está de pie como su jefe. El pánico la invade. Si él descubre la existencia de los niños, podría quitárselos. Y ella está dispuesta a todo para impedirlo. Lo que no imagina es que ese reencuentro despertará una atracción imposible de ignorar, viejos sentimientos que nunca murieron y un juego peligroso de celos, reproches y deseo, y un acuerdo de por medio. Porque algunos lazos, aunque rotos por mentiras, son imposibles de deshacer
Leer más...Seattle, Abril, seis años atrás....
La lluvia caía con fuerza aquella noche, como si el cielo mismo insistiera en acompañar el desastre que estaba a punto de ocurrir. Valeria permanecía inmóvil, con el corazón latiendo con una fuerza dolorosa contra su pecho, mientras lo miraba esperando, a que quizás, todo fuera un simple malentendido… un error. Pero la mirada de Adrián hacia ella no dejaba ningún espacio para dudas.
Fría. Distante. Totalmente irreconocible..
—No debiste venir —dijo él, con una calma que dolía más que cualquier grito. Y aquellas palabras atravesaron a Valeria como una herida limpia y profunda.
—Necesitaba oírlo de ti — respondió ella, y su voz apenas era firme, aunque por dentro todo se desmoronaba — .Dime que no es cierto.
Por un segundo, el silencio se volvió insoportable. Pero Adrián no dudó y respondió con una frialdad casi imposible de soportar.
—Lo es...
El mundo parecía detenerse. Valeria sintió como el aire abandonaba sus pulmones por un momento, como si de pronto respirar se hubiera vuelto imposible para ella, como si algo le oprimiera el pecho con una fuerza indescriptible. Sus dedos se cerraron con fuerza alrededor de su abrigo, buscando sostenerse de algo… de lo que fuera.
—Entonces… —susurró—. Todo este tiempo en el que estuvimos juntos, solo fue una simple mentira…
Él no respondió de inmediato. Solo observó con esa expresión fría que jamás le había mostrado antes.
—Fue un error —sentenció finalmente —. Eso fue…
“¿U-un error? Lo que fui para él durante todo este tiempo…¿solo fue un error? ”
Aquella palabra cayó entre ellos, pesada y definitiva. Y por un segundo algo dentro de Valeria se rompió, pero no permitió que las lágrimas salieran. No frente a él. No después de eso. Solo asintió lentamente obligándose a mantenerse en pie, a no derrumbarse.
—Entiendo —dijo, aunque no entendía nada. Y si, dolía más que nada en el mundo. Se obligó a sostener su mirada una última vez, grabándolo en su memoria… como si no fuera a volver a verlo nunca más. Y quizás…así sería—Siendo así…entonces no hay nada más que decir. Solo espero que cuando llegue el momento, no te arrepientas de tu decisión, porque cuando ese día llegue, no te perdonaré... No vuelvas a buscarme, Adrián.
"¿Arrepentirme …? ¿Por qué debería hacerlo Valeria Montiel? Fuiste tú quien traicionó la promesa que hicimos por nuestro amor"
Esta vez fue ella quien habló. Él no intentó detenerla, no dijo nada, y eso dolió más que cualquier otra cosa. Valeria se dio la vuelta antes de romperse por completo y comenzó a caminar, sintiendo cada paso más pesado que el anterior, como si estuviera dejando atrás no solo a la persona que había amado durante años … sino también la vida que había imaginado a su lado. La lluvia empapó su cabello, su ropa, su piel... pero no fue suficiente para ocultar el vacío que crecía dentro de ella. Porque en ese momento, aunque él no lo sabía… Valeria no se iba sola y esta vez, no habría vuelta atrás.
........
[......]Valeria permanecía sentada en el asiento trasero del auto con los brazos cruzados y la mirada fija hacia la ventana. Su expresión hablaba por ella sola. Estaba molesta… demasiado molesta. James conducía al frente en un silencio casi incómodo. De vez en cuando levantaba apenas la vista hacia el retrovisor, pero no se atrevía a decir absolutamente nada. Honestamente, no quería quedar atrapado entre esos dos. Adrián apenas se atrevía a mirarla, notando de inmediato la manera en que ella evitaba siquiera mirarlo. Pero él tampoco parecía muy seguro de qué decir después de todo lo que había ocurrido durante el desayuno.Ella seguía mirando hacia afuera como si el paisaje fuera muchísimo más interesante que cualquier cosa dentro del auto. El permanecía serio a su lado, mientras James prácticamente podía sentir la tensión desde el asiento delantero. En cierto punto, el pobre hombre volvió a mirar por el retrovisor… y casi pareció que Adrián le estuviera pidiendo ayuda con la mirada.J
El silencio en la habitación seguía intacto cuando Adrián abrió los ojos lentamente.Por un momento no se movió. Permaneció mirando el techo todavía medio adormilado, hasta que sintió algo tibio acomodado prácticamente encima de él. Bajó la mirada con calma… y ahí estaba ella, durmiendo profundamente.La almohada que horas antes había colocado dramáticamente en medio de la cama como “barrera de seguridad” ahora estaba abandonada en el suelo, completamente inútil. Y ella… bueno, ella prácticamente la había reemplazado. Uno de sus brazos rodeaba distraídamente el torso de Adrián mientras su cabeza descansaba sobre su pecho con demasiada comodidad. Incluso una de sus piernas estaba ligeramente enredada con la de él, como si durante la noche hubiera olvidado por completo su propio discurso de “límites sanos y civilizados”.Adrián llevaba despierto varios minutos.Y sinceramente… no tenía idea de en qué momento ella había terminado así, o tal vez si.Bajó apenas la mirada hacia ella, obse
Claudia seguía mirando a Mateo completamente sorprendida. El parecido con Adrián cuando era pequeño era demasiado evidente como para ignorarlo. Pero entonces sus ojos se movieron lentamente hacia Sofía, que permanecía escondida a medias detrás de Valeria, observándola con curiosidad. La expresión de Claudia cambió por completo.Se suavizó. Con una pequeña sonrisa cálida, le extendió la mano a la niña.—Ven aquí, querida…Sofía dudó apenas un segundo y levantó la mirada hacia Valeria, buscando permiso. Valeria le acarició suavemente el cabello y le asintió con tranquilidad. Solo entonces la niña caminó despacito hasta Claudia. La mujer tomó su pequeña mano con cuidado, como si estuviera sosteniendo algo demasiado valioso.—Pero qué cosita más hermosa… —murmuró enternecida.Sofía sonrió un poquito, todavía algo tímida, aunque claramente cómoda con ella. Claudia volvió a mirar a Adrián, esta vez mucho más emocionada.—¿Tú por qué nunca dijiste nada…? —... No encontré el momento... La m
Después de la cena, el ambiente en la villa se fue calmando poco a poco. La niñera se encargó de llevar a los niños a sus habitaciones, mientras que Valeria se quedó un rato más abajo, recogiendo algunos juguetes que habían quedado en el salón, pero su mente seguía lejos... apenas cruzó un par de palabras con Adrián durante la cena, pero nada más Cuando todo estuvo en silencio, subió las escaleras hacia su habitación. Cerró la puerta detrás de ella y soltó un largo suspiro, para luego quitarse la ropa con movimientos cansados, dejándola sobre una silla y se metió a la ducha. El agua caliente le relajo un poco los hombros, pero no logró sacar del todo la sensación de inquietud que tenía en el pecho. Al salir, se puso una bata de seda ligera, no demasiado transparente, pero sí suave y fresca. Se secó el cabello con una toalla, sentada al borde de la cama, dejando que algunos mechones húmedos le cayeron sobre los hombros. Luego tomó su teléfono y vio un mensaje de Cristopher , al cual
Último capítulo