El amor de Angela y Emiliano.
Angela estaba acostada en una camilla cubierta por una sábana blanca, tenía puesta una canalización para pararle medicamentos, una enfermera revisaba el goteo justo cuando el gemelo Mendoza llegaba con el médico.
— ¡Emiliano...!
— Princesa, ¿Cómo estás? — Emiliano beso la frente y los labios de su novia, había estado preocupado hasta la muerte por ella y el bebé.
— No lo sé, ya no me duele el vientre, el sangrado ha parado, pero el médico dice que todavía no está fuera de peligro el be