El gemelo asintió, le prometió a su severo tío que no haría sufrir, ni llorar a Angy, además de que la amaba, no deseaba a su cruel tío como enemigo.
Emiliano fue a la cafetería y llevó dos cafés cargados para pasar el rato, ellos se pusieron a conversar sobre negocios, un tema en común que lo entendían muy bien, el gemelo escuchaba los consejos y sugerencias del experimentado empresario.
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En la mansión Darkok, Rafael ya se había cambiado de ropa, ahora vestía una fina pijama que