El avión privado aterrizó en la pista de Bella Vista bajo la furia de una tormenta eléctrica que iluminaba el cielo como una advertencia. El viento sacudía las alas del jet mientras descendía lentamente, y el rugido del trueno hacía vibrar los cristales del hangar. Era como si la ciudad misma estuviera reaccionando a la llegada de Kevin Hill, presintiendo que algo oscuro se aproximaba.
Dentro de la cabina, Leah dormía profundamente. Su cabeza reposaba sobre el hombro de Kevin, su respiración