Arturo llevaba horas revisando los reportes internos de Hill Enterprises, documentos que normalmente se mantendrían estables, predecibles, ordenados como la estructura sólida que la compañía había mantenido durante décadas. Pero esa tarde algo no encajaba. Desde su piso ejecutivo, rodeado de pantallas internas que monitoreaban movimientos financieros, transferencias y operaciones globales, Arturo sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—Esto no es normal… —murmuró con el ceño fruncido.
Ac