La primera noche en la cabaña del norte trajo consigo una calma profunda, arrullada por el susurro del viento entre los pinos. En la suite principal, la iluminación era tenue, perfecta para mantener la paz de los recién nacidos. Las dos cunas térmicas portátiles estaban ubicadas a los lados de la enorme cama real. Tanto Clara como Wei estaban sumamente atentos, con el instinto a flor de piel, reaccionando ante cualquier mínimo quejido de sus pequeños.
A mitad de la noche, la pequeña Alessia Yan