El amanecer apenas iluminaba la ciudad cuando Casandra cruzó las puertas del hospital. Sus ojos estaban hinchados por no dormir. Su madre había llegado al hospital donde estaba Clara para relevarla, obligándola prácticamente a regresar a su turno.
El sonido de sus pasos resonó firme por el pasillo. Apenas entró al área de enfermería, varias miradas se clavaron en ella.
Sandra, apoyada contra el mostrador, alzó una ceja con una sonrisa venenosa.
—Vaya… miren quién decidió aparecer.
Casandra d