El hospital clandestino de la Legión era un laberinto de cemento y tecnología médica avanzada oculto bajo un almacén de motores en los muelles. El aire olía a ozono y a desinfectante industrial. Marco y los muchachos de la Legión ingresaron a Li Wei en una camilla, dejando un rastro de sangre en el suelo mientras el Dr. Arrieta ya se preparaba los guantes de látex.
Horas más tarde, el rugido de un motor anunció la llegada de Ángelo. Ayudado por Vicente, uno de sus soldados más leales, Ángelo en