El ambiente en la mansión ha cambiado. Ya no es solo una casa de seguridad; se está convirtiendo en el escenario de una farsa perfecta que, poco a poco, empieza a sentirse demasiado real para Cassandra.
Unas horas antes del desayuno, Jessica entró en la habitación de Cassandra con una caja de terciopelo y un portatrajes de seda.
—Señorita Cassandra, el señor Marco me ha pedido que le entregue esto. Son órdenes directas del señor Ángelo. De ahora en adelante, estoy a su entera disposición para l