El velorio de Angelo Di Santi fue una exhibición impecable de poder envuelto en luto. El salón principal de la residencia estaba cubierto de mármol blanco, rosas y lirios perfumando el aire, candelabros encendidos proyectando sombras elegantes sobre los trajes negros perfectamente ajustados de empresarios, políticos y socios estratégicos. El ataúd permanecía cerrado al centro, custodiado por hombres que aparentaban ser parte del personal corporativo, aunque en realidad eran leales a Angelo desd