El reposo absoluto de Clara no se sentía como una tregua, sino como una cuenta regresiva. El diagnóstico médico flotaba en el aire de la suite presidencial como el olor a ozono antes de un rayo: embarazo de alto riesgo. Cada punzada en el vientre era un recordatorio de que la vida y la muerte caminaban de la mano en la dinastía Ling.
Wei entró al santuario al final de la tarde. No llevaba el traje impecable de los negocios; se había despojado de la chaqueta y la corbata, pero el olor a tabaco t