Ámbar
—¿Esto es en serio? —me pregunta Joshua cuando viene a verme a la oficina y hablamos de lo que pasó estos días—. ¿Te volviste a encontrar con ese infeliz?
Su expresión de rabia es algo que ya me esperaba, pero no por eso deja de molestarme. No esperaba aprobación, pero que me mire con tanto desagrado, como si hubiera cometido el peor de los pecados, me parece el colmo.
—Te agradecería que no te expresaras así —le pido—. En todos estos años, David ha sido un buen padre para los niños y no