Ámbar
—Ay, no, no, no —jadeo, sentándome en la cama con la prueba de embarazo en las manos—. No, no.
Esto es un positivo. Un positivo después de la OTB que me hicieron en la cesárea. ¿Cómo es posible que de nuevo esté embarazada?
—¿Qué salió? —me pregunta Ruth, entrando al baño sin tocar—. Ay, madre del cielo.
—Sí, estoy embarazada otra vez. ¿Cómo…?
—Pues tal vez no te la hicieron bien —dice nerviosa.
—No puede ser, los bebés tienen solo un año. Te juro que los voy a demandar.
—Pero…
—Y David