YO SALVARE GEVAUDAN.
La carroza del conde Pierre de Monkan, avanzaba con cierta lentitud, a lejos del bosque se podían ver las primeras casas de la ciudad de Gevaudan, el conde Pierre sintió como todo su ser se enardecía de júbilo, y de una soberbia absoluta, —mi querido François, mi querido François dijo el conde, irrumpiendo el silencio, la salvación ha venido A Gevaudan, porque yo, François, yo soy la salvación de Gevaudan.
François, le miro de pies a cabeza, ahora se cree el cristo redentor de los judíos, pens