IRA VENGATIVA.

Elisa se sintió protegida, y por inercia se abrazó al brazo de Didier, que se quedó en vela mirándola, Didier tenía aquella sensación de que podía mirarla toda la vida, sin aburrirse jamás, solo el mirarla, le hacía sentir un dulce placer, que solo había sentido con la madre de Elisa, las horas pasaron rápido, y pasadas las ocho de la mañana Elisa despertó como si nada hubiese pasado.

Elisa todavía abrazaba a Elisa, ella lo miró, y suspiro profundamente, como si fuese la primera vez que alguien
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