EL AMOR RENACE.
—Porque lo que hasta este momento no te he confesado, —siguió Didier, —es que yo he odiado el conde dragón desde que conoció a tu madre, por qué sabía la clase de bestia que es, y todavía sigo odiándolo con cada fibra de mi ser, y juro que me vengaré, siendo el canido del infierno, vengaré a tu madre, por qué la amo, y no descansaré hasta ver ese maldito bajo mis fauces.
Elisa guardó silencio, pero en su interior, aquel amor que había sentido por el conde dragón, como si de un volcán se tratase