EL HOMBRE DE LA TUNICA BLANCA.
Elisa se recostó sobre el mueble, y Didier vio como las lágrimas rodaban en sus mejillas, Didier se sentó al lado de Elisa, que parecía tener un terrible nudo en la garganta, al parecer Didier no entendía nada, ¿Por qué se había puesto así? Se preguntó, pero ¿Qué hacía ese hombre en esa carta? Al parecer, Didier comenzó a temer que la historia se volvía a repetir de nuevo.
Elisa abrió los ojos, estaban llenos de lágrimas, Didier no dijo nada, él esperaba que fuese ella misma que diese el primer