Aunque colgué el teléfono el temblor en mis manos no se detuvo. Respiré hondo, intentando que el aire llenara mis pulmones, pero solo sentí el vacío del pánico. Debería llamar a Gael. Debería decirle que Valeria había metido la cabeza en la boca del lobo. Pero… ¿y si ya lo sabía? ¿Y si Sebastián ya estaba enterado y tomando medidas para proteger los intereses de los Hendrix, no los de mi amiga?
Mi teléfono vibró de nuevo. Un mensaje de Valeria.
Valeria: Colgaste antes de que pudiera decirte que