La antigua mansión de los Hendrix seguía oliendo a polvo, a madera vieja y a secretos. No había vuelto desde aquella primera vez, cuando Gael me trajo para mostrarme “de dónde venía”. Ahora, el lugar parecía igual de grande, vacío y triste.
Gael caminaba delante de mí, su espalda tensa, las llaves del lugar en la mano. No habíamos traído guardias. Esto era algo entre nosotros dos. Entre nosotros y el fantasma de su padre.
—En la grabación dijo “la caja azul en el estudio viejo” —recordé, mis pa