Las demandas por las fotos falsas todavía estaban frescas en el sistema judicial cuando llegó el siguiente golpe. Esta vez, no fue a través de un periódico. Fue un sobre legal grueso, entregado en mano por un repartidor a la puerta de la casa.
Sebastián lo abrió en la sala, con Gael y yo observando. Su expresión, normalmente impasible, se tensó línea por línea mientras leía.
—Es una demanda civil —dijo, alzando la vista—. Presentada por Damian Hendrix contra ti, Gael. Acusaciones de coerción, n