(Narrado por Valeria)
La invitación llegó en un sobre de papel grueso, con el logotipo discreto pero imposible de ignorar de Locke & Asociados, Consultoría Legal Estratégica. No decía "invitación", por supuesto. Decía "Cita para aclarar asuntos de interés mutuo". Firmado: Sebastián Locke, Esq.
Un bufete de ese nivel no mandaba sobres así a periodistas freelance recién llegadas de África a menos que algo hubieran olido. Y yo había estado oliendo mucho. Demasiado, probablemente.
No me sorprendió. Lo esperaba. Desde que empecé a hurgar en los archivos digitales de la ciudad, haciendo preguntas discretas en ciertos círculos sobre los Hendrix, sobre ese "ataque" que nunca existió en papel, sabía que tarde o temprano alguien se iba a dar cuenta. En este caso, no era "alguien". Era el escudero legal del mismísimo Gael Hendrix. El hombre que, según todos los rumores que no se podían publicar, no solo manejaba sus contratos, sino que limpiaba sus desagües más turbios.
Perfecto. Me estaba a