Capítulo 117. Tienes que prometer que regresarás conmigo.
—¡NO! —el grito de Camila fue desgarrador. Se tapó los oídos con las manos manchadas de sangre, sacudiendo la cabeza—. ¡Cállate! ¡Mientes! ¡MIENTES! ¡Mi mamá no era mi amante!
—¡Pregúntale a tu padre! —rió Rogelio, histérico—. ¡Él lo sabía y no te dijo nada!
La distracción funcionó. Por un segundo, el caos emocional llenó la habitación. Camila miró a Bruno con ojos suplicantes, buscando una negación que no llegó.
Bruno no la miró; sus ojos seguían fijos en la amenaza. Pero esa fracción de segundo fue lo que Rogelio necesitaba para intentar su última jugada: clavar el cuchillo en la yugular de Victoria y correr.
Levantó el brazo.
—¡Adiós, Victoria!
¡BANG!
El disparo de Bruno sonó como un cañón. No hubo duda. No hubo temblor. La bala de 9 mm impactó exactamente donde Bruno quería: en la mano derecha de Rogelio. La muñeca estalló en una nube roja de hueso y tejido. El cuchillo salió volando por el aire y cayó lejos con un tintineo metálico.
Rogelio aulló, un sonido agudo y animal, solt