Capítulo 117. Tienes que prometer que regresarás conmigo.
—¡NO! —el grito de Camila fue desgarrador. Se tapó los oídos con las manos manchadas de sangre, sacudiendo la cabeza—. ¡Cállate! ¡Mientes! ¡MIENTES! ¡Mi mamá no era mi amante!
—¡Pregúntale a tu padre! —rió Rogelio, histérico—. ¡Él lo sabía y no te dijo nada!
La distracción funcionó. Por un segundo, el caos emocional llenó la habitación. Camila miró a Bruno con ojos suplicantes, buscando una negación que no llegó.
Bruno no la miró; sus ojos seguían fijos en la amenaza. Pero esa fracción de segu