Capítulo 128. La tormenta había terminado.
Victoria dejó escapar el aire, hundiendo la cabeza en la almohada.
—Libres... —Repitió la palabra como si fuera un idioma extranjero—. Se siente extraño. Como si todavía esperara el golpe.
—Ya no habrá más golpes —prometió Bruno, besándole los nudillos—. Ahora solo nos queda curarnos las heridas.
Victoria giró la cabeza levemente y vio a Camila durmiendo en la silla.
—Ella... —La voz de Victoria se quebró—. ¿Ella está bien? Recuerdo... recuerdo que Rogelio le dijo cosas horribles.
Bruno susp