El viento había comenzado a soplar con más fuerza cuando salieron de la tienda.
La nieve caía ahora con una densidad mayor, formando pequeñas espirales blancas que el aire arrastraba por la calle silenciosa del pueblo.
Drogo caminaba delante con la bolsa de comida, mientras los otros dos hombres vigilaban los alrededores con naturalidad entrenada.
Volker se quedó un momento en la puerta, observando el cielo gris.
—La tormenta va a empeorar —murmuró.
—Entonces deberíamos apresurarnos —repuso Ann