El humo de los disparos flotaba en el aire estancado del garaje, mezclándose con el olor a gasolina y el frío metálico de los coches blindados, me quedé agachada detrás del neumático del todoterreno, sintiendo cómo el corazón me golpeaba las costillas con una violencia que amenazaba con romperme, Viktor se había ocultado tras una columna de hormigón a pocos metros, y aunque no podía verlo, escuchaba su respiración agitada, esa misma respiración que hace unos segundos había estado en mi nuca pro