Mundo ficciónIniciar sesiónLa emperatriz colocó su copa sobre la mesa con un gesto delicado, pero sus ojos seguían fijos en mí, evaluando cada movimiento, cada respiración. Había algo en esa mirada que me hacía sentir como si estuviera desnuda ante ella, aunque en realidad estaba cubierta de la cabeza a los pies por aquel vestido.
—Cuéntame, Aylen —dijo suavemente, pero con un matiz que no dejaba lugar a la indiferencia—. ¿Qué es lo que más te atrae de la vida fuera de este palacio?<






