Mundo ficciónIniciar sesiónEl mafioso norteamericano Ethan Russell, o más conocido como el Rey Negro, jamás habría creído que se enamoraría del joven nieto de su socio Ruso Yuri Ivanov, un amor prohibido, no solo por la edad de Vladímir, sino por la intensidad con la que el chico parecía colarse bajo su piel. Ninguno de los dos tenía la posibilidad de salir entero de ese encuentro que terminó con el corazón roto del inexperto principe. Tres años después el destino los vuelve a unir en la cárcel, un lugar donde ninguno de los dos puede escapar. ¿Segundas partes nunca fueron buenas?¿El resultado volverá a ser el mismo? ¿Podrá el Rey negro sobrevivir al despertar de la reina oscura que él mismo creó?
Leer másElise suspirava pela décima vez consecutiva, enquanto apertava suas mãos suadas uma contra a outra. O vestido branco de tecido fino e caro parecia ter o caimento perfeito em seu corpo na frente do espelho, mas a jovem não conseguia sorrir ou ao menos se sentir bela. O véu de seda, delicado e impecável, cobria parcialmente seu rosto, um lembrete cruel de que ela deveria se manter quieta, pelo menos até o momento do voto de sangue. Este, que selaria sua vida com os dois lobos mais poderosos de todo o reino de Vittoria.
Casamento. O dia que para muitas jovens deveria ser o mais mágico de suas vidas era para Elise uma mistura de pavor e repulsa. Mesmo que ela soubesse desde os catorze anos o motivo de ter sido adotada após a morte trágica de seus pais, nunca havia conseguido aceitar seu destino. Não era uma filha para aquela família, mas uma peça no tabuleiro político, um peão cuidadosamente moldado para se encaixar no lugar da filha verdadeira dos Delacroix. O pior de tudo? Ela aceitara.
Ou, pelo menos, permitirá ser levada como um cordeiro ao altar.
O peso daquela decisão lhe apertava o peito como uma corrente invisível. Os criados iam e vinham pelo quarto, verificando a barra do vestido, ajeitando seu cabelo, sussurrando palavras de ânimo que Elise não conseguia ouvir de verdade. Sua mente estava longe, perdida nos anos que antecederam aquele momento.
A primeira vez que escutou sobre o pacto fora uma noite de inverno, quando sua mãe adotiva a chamou para um encontro a sós no salão de chá. Era raro que a senhora Delacroix a tratasse com tamanha delicadeza. Elise se lembrava do calor da lareira, da porcelana fria entre seus dedos e da voz meticulosamente calculada de sua nova mãe.
— Você é uma menina inteligente, Elise — começara a mulher, servindo-lhe uma xícara de chá fumegante. — E, acima de tudo, é uma sobrevivente.
Elise nada dissera, apenas aguardara, sentindo o presságio amargo em seu peito.
— Desde o momento em que pisou nesta casa, houve um propósito para você — continuou a senhora Delacroix, mexendo o chá como se discutisse trivialidades. — O casamento com os reis lycans de Vittoria. Precisávamos de alguém que fosse capaz de assumir o lugar de minha filha, e você... bom, você se encaixou perfeitamente.
A xícara tremeu em suas mãos naquele dia, mas Elise não a deixou cair. Nem protestou. Nem fugiu. Sabia que não havia para onde correr.
Agora, anos depois, ali estava ela, vestida de branco, pronta para selar um destino que nunca escolhera.
— Senhorita, está na hora.
A voz de uma das criadas a trouxe de volta ao presente. Elise sentiu o coração acelerar, seu corpo rígido como se feito de pedra. As portas duplas do quarto se abriram, revelando o longo corredor iluminado por candelabros. A música cerimonial já ecoava pelo grande salão à frente. Seus pés vacilaram, mas logo foram guiados por mãos firmes, levando-a ao inevitável.
Cada passo que dava em direção ao altar era um tormento. O salão estava repleto de nobres, soldados e embaixadores. Mas nada ali importava mais do que os dois homens que a aguardavam no final do caminho.
Os reis lycans.
Eles estavam lá, de pé, majestosos e imponentes. Vestiam trajes cerimoniais negros, bordados com fios de ouro, contrastando com a pele pálida e os olhos predatórios que refletiam a luz das velas. O rei mais alto, de cabelos longos e escuros, ostentava um olhar frio, quase analítico, enquanto o outro, de traços mais afiados e expressão endurecida, parecia estudá-la como se pudesse enxergar sua alma através do véu.
Elise sentiu um calafrio percorrer sua espinha. O salão estava silencioso, todos aguardando que ela assumisse seu lugar entre os dois reis, prestes a selar seu futuro com um único corte de lâmina e a mistura irrevogável de seu sangue com o deles.
Seus olhos varreram o salão uma última vez, como se buscassem uma saída impossível. O medo rugia dentro dela, mas algo mais forte começava a despertar em seu âmago.
Ela não queria ser uma peça. Não queria ser apenas uma substituta.
E, naquele instante, tomou uma decisão.
Mas não havia mais tempo para hesitação.
A lâmina foi erguida, o voto de sangue estava prestes a ser feito.
O que aconteceria a seguir... dependeria dela.
Es más, ya estaba llegando a su límite. Por lo que los más sádicos ya estaban con sus miembros fuera lo tomaron uno o dos hombres, no importaba. Era en ese momento basura, ni siquiera lo consideran persona.Los hombres rápidamente se apartaron al ver que había la mitad de sus compañeros muertos, todos estaban cubiertos de la sangre de sus compañeros, y abusar de ese chico no era tan importante como sobrevivir.— Vamos Ethan, ven aquí — pidió Bradley nuevamente.Ethan corrió hacia Bradley pese a que le dolía todo el cuerpo, la maldita descarga de adrenalina que tuvo en ese momento que Bradley llegó fue suficiente para que de inmediato se encontrará a lado de su guardaespaldas.—Gracias…— dijo el joven, viendo como todos esos hombres parecían ahora tener miedo— La granada de mi cinturón — susurró al oído del chico cuando por fin lo tuvo al lado — quitarle la anilla y tírala a la habitación — le ordenó hablando muy bajito sin dejar de apuntar a los hombres y preparándose para correr jun
Los reyes negros estaban de camino al lugar que les habían indicado, allí se encontraron también con Sergey y Konstanin.— Bien, deben estar aquí, hay varios hombres armados custodiando el sitio — Aseguró Konstanin a Russell — dos por la entrada oeste y dos por al este — dijo el ex cura mientras señalaba ambos sitios algo alejado de allí para que no pudieran percatarse de donde estaban.— Mandé la ubicación a nuestros hombres de más confianza, no me arriesgué a mandársela a todos porque podemos tener espías en nuestras filas y entonces alertarían a mi padre— explicó Vladímir — deberíamos dividirnos, vosotros entrar por el este y nosotros por el oeste.Por supuesto que Alexei soltó una gran sonrisa en el momento que escucho al príncipe. Era parecido a su padre unos veinte años más joven, pero sin duda todavía le hacía falta mucho carácter y no tenía esa aura de rey que de su padre.—Las consecuencias las pagará tu padre, no yo. Él es quien pagará las consecuencias de haberme quitado a
El príncipe americano se sacó el agarre de ese hombre, por supuesto que no iba a permitir que lo trataran de esa manera. Era un Russell y los Russell jamás se doblegaban ante nadie, por lo que si esos hombres creían que les iba a ser fácil tomarlo estaban equivocados—Puedo caminar solo— menciono ante la mirada burlona de los hombres y el descontento de quien lo había tomado,El hombre con el ego herido por las palabras del príncipe le golpeó por detrás con la culata de su arma para hacerlo caer, más el príncipe aguantó estoico el golpe y lo que hizo fue caminar hacia el exterior.Se moría de miedo, pero no se los demostraría, no le demostraría a esos hombres que estaba temblando. Tenía que hacerse fuerte para así cumplir con la promesa que le había hecho a Bradley de resistir todo lo que pudiera.Alexei en ese momento se encontraba llegando, listo para humillar al rey negro a través de su hijo. Le haría pagar al hijo los pecados de su padre.Cuando Bradley los miró, en ese momento to
Ethan mordió sus labios conteniendo el grito de placer que estaba a punto de salir de su garganta justo en el momento que sintió a su guardaespaldas llenarlo con su simiente caliente.Él se dejó arrastrar por el placer y se corrió casi al mismo momento en que la semilla del hijo de su jefe le manchaba el abdomen.El heredero de Russell rodeo una vez más el cuello de su guardaespaldas besándolo y así evitar que ambos emitieran algún tipo de ruido.—Quédate así un poco más— le pidió Ethan a Bradley sintiendo como esté salía rápidamente de su interior.Más la mirada que recibió por parte de su amante le hizo saber que no era el momento para que ambos se pusieran melosos. No estaban en un lugar seguro y eso debía de quedarle claro al joven Russell.— No podemos, cuando salgamos de aquí te daré todos los mimos que necesites y quieras, pero no ahora ¡vístete!— pidió Bradley saboreando una última vez sus labios y luego dice do de su interior para buscar rápidamente la ropa de ambos tirada en
—¡Mierda! Bradley, muévete… quiero sentir como me rompes el culo— pidió el joven apenas con un hilo de voz. Tratando de moverse y así hacer que su amante también se moviera.Sí, Bradley no se movía, no era solo para no hacerle daño, sino también para no terminar en el acto justo antes de empezar y es que estar enterrado en su interior era una maldita delicia, no quería dejar de estar así, solo necesitaba más y más de él.— Ethan…— mordió su hombro con la intención de dejar una marca con saña le importaba una mierda si alguien veía su cuerpo mal ahorcado y terminaba siendo su ruina, él solo quería dejar constancia de que ese chico y su cuerpo eran suyos.—Eres el primero en estar enterrado en mi culo y deseo que seas el único, así que no dejes que esos hombres te maten, mucho menos que me violen— le pidió el joven moviéndose, haciendo que el miembro de su amante se deslizara hacia fuera, antes de que el mismo Bradley lo trajera de nuevo contra su cuerpo volviendo a entrar en su interio
El príncipe americano no dudo en meter sus manos a través de los botones ya abiertos de su camisa, sintiendo la piel ajena, sintiendo que era tocar su piel y encender la suya.— Lo haré… — aseguró incapaz de negarse o parar lo que estaba sucediendo, después de ese beso solo sabía que no quería dejar de saborear su boca.Los dedos del chico sobre su cuerpo lo hacían estremecer, casi olvidaba que estaban cautivos y que cualquier cosa podía pasar, en realidad Bradley sabía que ni siquiera era valioso, que podrían matarlo, al día siguiente.—No esperes más, por favor Volvió a gemir cuando sintió que el calor empezaba a aumentar con tan solo tocar con la punta de sus dedos la piel de su guardaespaldas, ondulo su cuerpo, notando aún más ese abultamiento en la entrepierna del Bradley.— Ethan…Él también empezó a desnudar con ansias el cuerpo juvenil de su amante con cuidado de no romper nada, no quería dejarlo al desnudo y desamparado frente a aquellos hombres.—Hazlo…¿En qué momento habí
Último capítulo