Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba molesta.
Lo estaba de verdad. Aun así, no quería estarlo. No en un día como aquel. A esas alturas de mi vida ya me había acostumbrado a vivir esa fecha como algo sagrado. A despertarme con risas, abrazos, besos somnolientos y voces recorriendo los pasillos desde el amanecer. A celebrar sin prisa, a compartir con mi familia cada instante, desde la primera luz hasta que la noche se rendía por completo. Pero






