Mundo ficciónIniciar sesiónSe detuvieron frente a mí, contemplando a Noriel aún abrazado a mi falda, sus ojos brillantes y húmedos, mirando al suelo con la solemnidad de un pequeño mártir.
—Lo sentimos… no te enojes con él —dijo Nadiel con una voz suave y medida, como si hubiera practicado cada palabra frente al espejo antes de salir corriendo hacia mí. —Fue nuestra culpa —añadió Numiel, bajando la cabeza, con una expresión que habría der





