Mundo ficciónIniciar sesiónA su lado, de pie como una sombra, estaba Ezra.
Su mirada ardía de desprecio y orgullo. No parecía un simple guardián o consejero; parecía un verdugo aguardando la orden para actuar. Sus puños estaban apretados, y cada fibra de su cuerpo irradiaba tensión. Era evidente que no confiaba en ninguno de los presentes. Los murmullos eran bajos, casi inaudibles desde nuestra posición, pero se percibía la tensión. Era como si todos estuvieran esperando que en






