Mundo ficciónIniciar sesiónDesde que mi relación con Nora y Nuriel había comenzado, no había dejado de recibir regalos.
Y no me refería a simples detalles como flores o cartas perfumadas, sino a obsequios tan deslumbrantes como ellos mismos. Hablo de joyas finas, de vestidos de seda importada, e incluso de un carruaje que cualquiera habría considerado digno de la nobleza más alta. Pero el último presente superó cualquier expectativa imaginable.