75:Una Lucia diferente y con dudas.
—Hola, espero y no te moleste. Lo vi y se me hizo tan hermoso que no me contuve de probármelo.
No respondo.
Solo entro a la habitación y cierro la puerta detrás de mí con más fuerza de la necesaria.
El sonido seco parece hacer eco en el cuarto.
Silvia se queda quieta frente al espejo unos segundos, como si no supiera muy bien qué hacer ahora que estoy aquí.
Luego empieza a quitarse el vestido.
El vestido blanco cae lentamente por su cuerpo hasta el suelo y queda en ropa interior, apresurándose