110: Regresar pará reclamar.
—¿En qué necesitas apoyo?
Pregunto, recorriendo su oficina con la mirada como si eso fuera más importante que lo que acaba de decirme.
Lo ignoro.
A propósito.
Su oficina es amplia, con ventanales de piso a techo que dejan entrar una luz blanca, casi fría, que resalta cada detalle. Las persianas están a medio cerrar, creando líneas de sombra sobre el escritorio de madera oscura. Todo está en orden… pero no es un orden rígido como el de mi padre.
Aquí hay movimiento.
Mapas extendidos en una pared