106: Sobre advertencia no hay engaño.
—Espera afuera.
La voz de Landeros sale firme, pero baja, como si no quisiera que nadie más escuchara lo que está por ocurrir. Flor lo mira un segundo, duda apenas, pero al final asiente en silencio. Sus manos se entrelazan frente a su cuerpo, inquietas.
—Me tomaré la pastilla —dice desde las escaleras, buscando ayudarme a salir de todo esto.
Cierra la puerta con cuidado, pero el sonido del clic resuena más fuerte de lo normal. Como si sellara algo.
Un silencio pesado cae en la habitación.
Pued