109: Cuñada.
Me siento al lado de mi padre, acomodando las carpetas frente a mí alineando cada hoja como si el orden externo pudiera darme el control interno que claramente no tengo.
Pero no lo logro.
Porque la mirada de Landeros no me deja.
La siento incluso cuando no lo veo.
Fija. Distinta.
Nunca se había comportado así.
Siempre ha tenido control.
Nunca fue impulsivo.
Y mucho menos… nunca había amenazado a alguien de esa forma, y menos enfrente de todos.
La puerta se cierra y la sala de juntas qu