76:La decepcionante noche de bodas.
Landeros sostiene mi mano y me sonríe, en sus ojos veo miedo.
Su mano está ligeramente húmeda, como si también estuviera nervioso. Sus dedos se entrelazan con los míos con fuerza, como si temiera que en cualquier momento fuera a retirarla.
—Acepto.
Digo tomando el lapicero con el que firmó la hoja que el juez me dice.
El papel tiembla ligeramente bajo mis dedos. Por un segundo miro mi nombre escrito al final del documento y siento el peso de lo que estoy haciendo. Aun así firmo. La tinta azul s