La noche había caído con frescura sobre el jardín de la casa de los padres de Gabriele, envuelta en la brisa y ligeramente perfumada por las flores nocturnas que comenzaban a abrirse. La luz de las lámparas de hierro forjado, suspendidas entre los árboles, se reflejaba en los cristales de las copas de los diferentes licores que se servían, creando destellos dorados que danzaban al ritmo de un viento placido.
La música flotaba en el sitio, como una corriente transparente que arrastraba a todos l