Y aún así, lo sigo amando
La noche seguía cayendo como una capa pesada sobre Gabriele. Cada paso que daba se sentía como si llevara una cruz demasiado grande, como si la quietud del jardín no pudiera apaciguar la confusión emocional que ardía dentro de él. Luka lo había acompañado hasta una banca cerca de la piscina, donde se sentaron juntos. La angustia de lo que acababa de suceder se mantenía ahí, un dolor insoportable lo estaba destruyendo internamente. Gabriele no podía escapar de Luciano, había sido breve, esa apari