Estoy en Casa
Habían pasado ya tres años desde que Gabriele dejó la ciudad de Nueva York. Esos años de separación se sintieron como una eternidad, llenos de mensajes y llamadas que parecían no tener fin. Pero ahora, finalmente, estaba de regreso. Solo habían transcurrido quince días desde la última vez que vio a Luciano en Roma, y sin embargo, cada día sin él se convertía en una lenta sensación de nostalgia que se apoderaba de esa ciudad. El auto se detuvo frente a la mansión. Cuando bajó, los empleados lo re