La fuerza de lo invisible
Había pasado una semana desde el inicio del montaje del estudio, había sido algo larga y agotadora, pero también llena de logros. Hoy era sábado, un día que Gabriele anhelaba con ansias. Ya era de noche, esa noche que había estado esperando tanto. Las puertas de la galería se abrieron de par en par y adentro se sentía una mezcla de nervios y felicidad, como si el arte mismo respirara entre ellos. Las obras en las paredes blancas parecían sueños pintados con las manos, y en el aire flotaba esa se