Kira lo mira en silencio, con el corazón latiéndole con fuerza. Él la tenía atrapada, sí, pero no completamente. No aún. Y si quisiera desenmascararlo, tendría que ganarse su alma… o al menos, su debilidad.
Así que lo besó.
Primero suave, luego con la firmeza de quien ya no duda. Las manos de Satoru la rodearon con hambre, su cuerpo respondiendo de inmediato a esa cercanía. Kira se deslizó, descendiendo por él, y cuando sus labios lo tocaron, un jadeo bajo le arrancó la respiración.
Nadie los i