Kira despertó lentamente, aún envuelta en el calor de los brazos de Konstantin.
Sus párpados parpadearon con pereza antes de abrirse del todo. El pecho firme de él se alzaba y bajaba con cada respiración, sereno, como si su cuerpo supiera que, por fin, había encontrado un lugar donde pertenecer. Sus piernas seguían entrelazadas, y la mano de él descansaba sobre su vientre, justo donde crecía su bebé.
Kira suspir, sintiendo cmo el cuerpo de Konstantin reaccionaba a su proximidad, incluso dormido