90. Bienvenido, pequeño
Sus dedos estaban entrelazados con los de ella, fuertes, seguros.
—Estoy contigo, princesa —susurró sobre su frente húmeda—.Todo va a salir bien.
Rashel apretó su mano con fuerza.
Antes de que él ingresara a la habitación había sentido miedo, dolor, angustia de hacer eso sola, sin él, sin su familia cerca más que a Anastasya.
"Voy a parir sola." Había pensado en aquel momento.
Un sollozo había escapado entre sus dientes. Su bebé estaba viniendo y él no estaba.
La había examinado y dijeron que e