14. Mírame
Zinoviy la abrazó contra su pecho, no quería romper el contacto porque sabía que cuando lo hiciera, todo se acabaría y eso lo desesperaba.
El que era un hombre paciente con ella, no podía serlo.
Sin embargo, le había dolido verla destruida y sufriendo por su padre, sabiendo que él había sido en parte uno de quienes habían ayudado a capturarlo.
Vasilisa necesitaba saber la verdad, ya no quería ocultarse por más tiempo de ella.
—Vasya... —murmuró con la voz ronca, casi rota—. Tengo que decirte algo.
Ella se tensó al instante como si supiera que era lo que él iba a decirle.
Intentó moverse pero Zinoviy la sujetó por las caderas con más fuerza, manteniéndola clavada contra el colchón.
—No te muevas —susurró él besándole el hombro donde todavía se veían las marcas de sus besos—. Por favor... escúchame.
Vasya cerró los ojos.
Sabía lo que venía.
Lo había sabido desde el momento en que su madre le había mostrado aquellos informes. Pero oírlo de sus labios eso era diferente, definitivo y term