14. Mírame
Zinoviy la abrazó contra su pecho, no quería romper el contacto porque sabía que cuando lo hiciera, todo se acabaría y eso lo desesperaba.
El que era un hombre paciente con ella, no podía serlo.
Sin embargo, le había dolido verla destruida y sufriendo por su padre, sabiendo que él había sido en parte uno de quienes habían ayudado a capturarlo.
Vasilisa necesitaba saber la verdad, ya no quería ocultarse por más tiempo de ella.
—Vasya... —murmuró con la voz ronca, casi rota—. Tengo que decirte alg