15. Solo así podrás deshacerte de mí
Zinoviy apretó la mandíbula con la mirada fija sobre ella. Vasilisa siempre había sido su debilidad desde que la conoció y que ahora lo mirara como a un desconocido provocó en él una ira incontrolable, una necesidad de explicarle, de detenerla.
Las sensaciones que estaban golpeando su pecho eran indescriptible, como si algo estuviera asfixiándolo.
—Vasya...
—Detente —la escuchó gruñir.
Ella estaba abotonando su camisa sin alzar la vista para mirarlo. Él todavía está desnudo sobre la cama pero en