Marcos levantó la vista del mapa. La miró. Luego miró a Dante.
—Ella tiene razón —dijo, con la misma honestidad seca de antes.
Dante asintió. —El Palazzo Verni entonces.
Valentina volvió a su posición sin hacer ningún comentario sobre el hecho de que Marcos le había dado la razón, porque no necesitaba el reconocimiento — solo necesitaba que la idea funcionara.
Pero algo en la sala había cambiado.
No era algo que pudiera señalarse con precisión. Era más sutil — en la manera en que Marcos la incl