El lunes a la mañana, Marcos llegó al despacho con las carpetas antes de que Valentina bajara a desayunar.
—Salió limpio —dijo, sin rodeos—. Ricci almorzó el jueves como siempre, tomó su vino de siempre, y no notó nada. El mozo que armamos hizo el trabajo sin levantar sospecha.
—¿Y ahora? —preguntó Dante.
—Reyes ya empezó el refuerzo. En diez días va a estar completamente alineado.
Marcos se fue, y esa tarde Mateo pasó a buscar a Elena después del trabajo.
—Mi padre recibió el informe esta mañan