Al día siguiente, Amara despertó sobresaltada.
El pecho le latía con fuerza, como si algo dentro de ella hubiera estado golpeando toda la noche, exigiéndole recordar. Y lo recordó. Todo.
El pasado volvió a ella como una tormenta, arrastrando memorias que había querido enterrar para siempre.
Se sentó en la cama, presionando los dedos contra el colchón como si necesitara aferrarse a algo real para no desmoronarse.
Recordó la forma en que sus padres, Connor y Glory, la miraron cuando anunciaron su