Cinco años después.
El tiempo había pasado sin pedir permiso. Los años se apilaron uno sobre otro, como páginas que se doblan sin romperse, dejando marcas suaves pero imborrables.
Hubo paz, sí. También rutina, silencios largos, días buenos y otros menos luminosos.
Hubo contratiempos, cansancio, heridas que tardaron en cerrar… pero, aun así, Amara y Liam resistieron. No porque todo fuera perfecto, sino porque aprendieron a quedarse incluso cuando huir parecía más fácil.
Ese día no era un aniversa